¿Mediciones para el cuerpo?

Desde hace muchos años el sobrepeso y la obesidad han intentado medirse. Alrededor de los años cuarenta el sobrepeso no era considerado como tal, de hecho, estéticamente las mujeres delgadas no eran el ideal social, pero sí aquellas cuya cintura se dibujaba enmarcada en un busto abundante, redondo e interesantemente dibujado por corpiños con encajes cuyo remate maravilloso era una frondosa cadera con piernas abundantes. En el caso de los caballeros la prominencia del abdomen, una espalda ancha con lonja posterior baja y con piernas no muy gruesas eran suficientes. Hoy los conceptos son diferentes, más allá de ser estéticos se han convertido en asuntos de salud.

El sobrepeso tardo más tiempo que la obesidad en ser considerado una enfermedad pero desde hace veinte años se conoce el daño inmenso que puede expresar al cuerpo, de forma silenciosa.

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Así las cosas, de lo estético a lo orgánico estas dos enfermedades tuvieron que encontrar una manera de hacerse creíbles, de poder diagnosticarse; fue cuando se recurrió a un índice matemático que se conoce como “índice de masa corporal” que consiste en expresar el peso en kilogramos y el cuadrado de la estatura en metros cuadrados, el valor obtenido no es constante y varía con la edad y la altura; fue ideado por un estadístico belga llamado Adolphe Quelet. Aunque esta medición resulta muy útil a nivel poblacional, con lo cual los médicos podemos tomar decisiones en muchos individuos o logramos que un doctor en su consultorio convencional ubique a personas en riesgo, lo mejor para generar un diagnostico exacto en un paciente especifico, son otras mediciones.

La tecnología ha permitido a los especialistas en las enfermedades metabólicas contar con aparatos que miden cómo se distribuyen en el cuerpo el agua, los músculos, los huesos y la grasa, logrando así diagnósticos mucho mas certeros.

Éstos aparatos que iniciaron con instrumentos que incluían rayos X y necesitaban grandes instalaciones, en la actualidad es posible tenerlos integrados mediante una computadora habitual y la técnica de bioimpedancia en un consultorio. No son aparatos de uso común, pero en unidades especializadas como las nuestras contamos con los de última generación, es así como logramos crear una de las piezas del “mapa” del cuerpo de nuestros pacientes. Este procedimiento es similar al de solo pesarse en una báscula convencional, no utiliza rayos X y lo mejor, permite que el paciente gráficamente observe en donde vive esa grasita que no se quiere ir.

Les deseo un día maravilloso, sin olvidar que en el cuerpo se distribuye la grasa y el músculo a favor o en contra de, su salud.


 

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